Y cuando lo reconocí me puse a temblar

Arte por : f a u s t o

A mitad de camino entre la primera y la segunda vueltas de las elecciones presidenciales en Colombia, este nuevo número, que viene volcado de lleno al relato, podría leerse como si Sombralarga estuviera dándole la espalda a la coyuntura. Para quien conozca nuestros números anteriores, quedará más que claro que no lo hemos hecho ni lo haremos, y que Sombralarga tiene unas posiciones que, aunque diversas, han sido claras. Al respecto, entonces, algunas aclaraciones sobre la naturaleza de esta séptima entrega.

 Primero, y quizá en el plano menos relevante para la discusión pero más logístico: la idea inicial era publicar este número hace algunas semanas. El funcionamiento interno de la revista, sin embargo, suele llevar a que los tiempos se dilaten: para nadie es un secreto que no contamos sino con nuestros tiempos libres y estas largas hacen parte de la organicidad de una labor casi que artesanal, hecha sin afanes ni presupuestos. Así que acá estamos, ni un día antes ni un día después de lo que logramos conseguir, dando a luz cuando ni en la calle ni en las redes virtuales se habla más que de las elecciones. 

 Segundo: que este número es un ejemplo claro de la labor fundamental de la revista, a saber: la de antologar -y, por lo tanto, poner en relación, interpretar, discutir- diferentes muestras de las literaturas que se producen en el país. Provenientes de diferentes geografías, adscritos a diferentes tradiciones, creados a partir de diferentes sensibilidades y propuestos para diferentes públicos, estos cuentos muestran que la literatura, como la política, no está terminada ni viene dada en paquetes cerrados. Por el contrario, se realiza en un ejercicio constante de contacto, para el que se necesitan actores diversos, proyectos dispares (políticos, claro, y estéticos) y discusiones profundas, todo a propósitos de problemas que consideramos comunes. Tal ejercicio, creemos, sigue siendo una labor profundamente política, y este número no es ningún paréntesis de ella.

 Aclarado esto, introducimos este nuevo número cabalístico, que tiene una labor concreta: la de contar. Por eso, tiene el lector en sus manos (en la punta de sus dedos) una colección corta de cuentos, un género que ha sido fundamental en la corta historia de Sombralarga.

 Más allá de caer en los lugares comunes de la importancia del cuento en Latinoamérica, de la invitación a no dejar extinguir una tradición tan propia o de la sobrevaloración de cualquier género por encima de los otros, esto quiere ser solo una muestra de algunas distintas posibilidades del relato, de sus múltiples funciones, orígenes, formas. Creemos, sí, que la larga sombra del cuento colombiano ha tomado caminos que se enredan cada vez con más fuerza, sin extraviarse nunca en la maraña, y estos textos son un gran ejemplo de eso.

En "Tafaris", publicado anteriormente en el Maletín de relatos pacíficos, encontrarán amor y muerte. Es a la vez cuadro de costumbres, historia de terror y hechizo. "Ante la primicia, migas de borrador entre pulmones de pavo" es la primera traducción al español del cuento del austriaco Josef Winkler. En un diálogo constante con Annemarie Schwarzenbach, periodista, escritora y viajera suiza, el cuento es un movimiento constante, una reflexión sobre estar simultáneamente en muchos lugares, sobre no estar en ninguno. En "Octavio", hecho principalmente de diálogos punzantes, un perro, una beca y un viaje por carretera son los elementos que van haciendo explotar sin ruido a una pareja. "En busca del tiempo perdido" mezcla los registros de la ciencia ficción para crear un relato distópico en el que el título de Proust toma una literalidad tenebrosa. "La libreta", con un tono sencillo que adopta las formas de cierta literatura "para niños", logra un relato enigmático y de significados poderosos con el que mina la noción misma de lo "infantil". "Estos dientes no son míos" presenta una primera persona que, casi en la tradición del monólogo, nos muestra sus inseguridades y nos lleva a sentir la misma rabia que siente desencadenada por una relación tortuosa. Por último, el "Reporte de la muerte del patriarca don Juan De La Cruz y Arboleda y los hechos subsiguientes" es un relato a medio camino entre lo histórico, lo paródico y lo costumbrista, en el que se enfrentan los hijos de un patriarca por su herencia, en un ejemplo de las tensiones que han tenido origen en los conflictos de raza en el Pacífico colombiano. Publicamos en este número su primera parte, cuya continuación vendrá luego.

Esperamos que, acompañados de dos selecciones de poemas que no podían quedar por fuera, estos cuentos logren ser para el lector una muestra mínima pero elocuente de lo que se ha venido creando en diferentes lugares de Colombia. Este número, que es el más corto que hemos publicado, es también el inicio de una nueva etapa para Sombralarga, en la que procuraremos acortar los periodos entre cada número, con el fin de establecer un ritmo más constante, menos dilatado. Y si se pregunta qué pasó con los "Caminos actuales", es decir con la crítica, le decimos que no se preocupe, porque las intempestivas que acompañarán la espera del próximo número no lo van a defraudar.