Haikú

Soñé con el tipo ese, ¿sabes?
Le rompía la cara con una quijada de burro.
¡Salud por los viejos tiempos!

 

***


¿Quién habrá de cantar?
¿Huidobros que descienden cantano como tiroleses
O habremos de bajar todos al unísono?

¿Será ese último que saltó
Gritando y prendido en fuego y que calló a medio vuelo
Ahogado de aire en los pulmones? Quisiera creer que
Nos lanzaremos de la última de las torres.
Y amanecerá con el golpe de los cráneos en la calle,
Reventará de sol un nuevo día. Y no habrá palabra,

Palabra, letra o sonido que despierte otro mañana.
Y es que habremos de caer sin paracaídas, calladitos,
O como susurrándole a alguien:
                                      ¿Estás allí? ¿Estás allí?

 

***


Sale.

La atención se centra sobre su figura.
Levanta el papel, temblando.
Recita:
                           El arte debe ser ornamental
                           Como este poema.


Todos abren la boca y sueltan aplausos.

 

***
 

Respira y escribe, escribe mejor que yo, escribe mejor que yo.
No se trata de una cuestión de caligrafía, escribe, sus letras tienen voz propia.
Tiene agallas en cada dedo, respira y empieza a teclear.
Sin embargo, escribe, escribe. Tan bien que, ni siquiera lo quiere escribir.
Borra todo y de nuevo empieza. Escribe con fluidez, escribe con fluidez.
Con la fluidez...
Lee de nuevo, escribe con fluidez, con la fluidez.

Pero sabe que leemos mejor que él.