Connubio con Nubio

Bronceado y fornido, de músculo regio,
de alta estatura, ojizarco y rubio,
con voz que sonaba cual rítmico arpegio,
sí, todas querían connubio con Nubio.

En todas las tierras seductor egregio;
en todas las bellas dejaba su efluvio;
con esa mirada como un sortilegio,
sí, todas querían con Nubio connubio.

El mástil enorme causaba suspiros
con solo asomarse cual vaga silueta
que a toda doncella dejábala inquieta;

Y luego en la cama revuelcos y giros,
proezas que envidia el más célebre atleta
y poses que nadie leyó en los papiros.


Lanzarote del Lago

«Te nombro caballero», dijo Arturo
y púsome en el hombro su navaja:
Excálibur oficia en mí un conjuro
que lo hace posesor de mi mortaja.

Ante el Señor y ante Merlín yo juro
en esta mesa ronda sobre laja
que un caballero poderoso y duro
seré en la guerra que mi cuerpo ultraja.

Mas debo atribuirme un gran perjuro:
a la mujer que es reina en la baraja
la amo, Dios, y bajo el cielo oscuro
le hago el amor sobre la blanda paja.

La vil Morgana vende mi futuro,
y con protervia mi valor rebaja.
Ginebra arderá pronto en ígneo muro
y yo soy desterrado sin ventaja.

Regreso, sin embargo, fiel, seguro;
matando héroes rescaté a mi maja;
de los castigos del señor non curo;
solo por ella mi blasón trabaja.


En un convento hacia el que me apresuro
abandonó mi amada toda alhaja:
ahora que murió, mi cuerpo impuro
junto al de ella yacerá en su caja.