Expulsión del paraíso
          Masaccio

Para Renato Sandoval


Ni siquiera las lágrimas
espesas como el mercurio

ni el yunque ardiente
que les quemaba muy adentro

ni los kilómetros de zarzas
que hicieron sangrar sus tobillos

ni la prolongada llovizna
que los recibió de pie en la intemperie.

Nada, nada de eso, ni las semanas ni las arenas
ni las sucesivas generaciones

han podido borrar de nuestros cuerpos
ese aroma a jazmín que un día muy lejano

trajeron del Paraíso.