Explorar lo humano. Entrevista a los autores de Los Once

Por: Jonathan Beltrán

Arte por: cortesía de Laguna Libros

Jose Luis Jiménez, Miguel Jiménez y Andrés Cruz, autores de la novela gráfica editada por Laguna Libros a finales de 2013, hablan de los pormenores relacionados con el proceso creativo y el contenido simbólico de su propuesta.

 

 

J.B: ¿Cuál fue la mayor dificultad que encontraron al hacer una novela sobre un episodio tan vivo y exigente como lo es la toma del Palacio de Justicia?

J.L.J, M.J, A.C: Lo más complejo fue querer explorar el tema desde otro punto de vista y proponer una manera alternativa de contar la historia, pero teniendo como base a todas las fuentes de información y los diferentes, y muchas veces contradictorios, registros que encontramos de los acontecimientos. Tener claro y defender el objetivo que queríamos lograr, al no haber vivido el episodio directamente por nuestra edad y trasfondo, fue una manera de encontrar equilibrio a pesar de las fibras que toca, y seguirá tocando en las personas, el tema del Palacio; esta, la mayor dificultad, se convirtió en el mejor ejemplo de cómo abrazar la historia del país nos cambió como individuos, para permitirnos devolverle algo con identidad, autenticidad y sinceridad a la sociedad.

J.B: Las páginas de la novela están atravesadas por una serie de animales: ratones, palomas, mirlas… ¿Por qué esos y no otros?

J.L.J, M.J, A.C: Desde el comienzo quisimos intervenir el tema a través del recurso de la fábula. Lo interesante de este ejercicio fue ver que el entorno urbano del centro de Bogotá nos daba los lineamientos para que las características en el diseño y desarrollo de nuestro reparto comunicaran la mayor cantidad de información posible. Buscamos símbolos e íconos que nos permitieran crear un micro-universo de ficción que fuera creíble y donde se pudiera contar una historia que parte de la realidad y lo inconfundible que ésta llega a ser, pero manejando un lenguaje más metafórico. Llegar a generar un código narrativo-visual que se ajusta a, y refleja, lo único que es cada potencial lector, es un logro que nos enorgullece mucho.

J.B: ¿Qué obras influenciaron la creación de Los Once?

J.L.J, M.J, A.C: Es una lista bastante variada y surtida: desde mitología a literatura universal pasando por cómic, películas animadas y teatro, las influencias fueron todo lo que pudimos usar para fortalecer la propuesta de comunicación. Animal Farm de George Orwell, Maus de Art Spiegelman, The Secret of NIMH de Don Bluth y La siempreviva de Miguel Torres son el ejemplo de algunas obras que provienen de distintos medios, pero influyeron de igual manera en el resultado que obtuvimos con Los Once. Aparte de las influencias artísticas y de profesión, el acceso a libros, periódicos, documentales y registro histórico de lo acaecido en aquellas fechas le brindó una dimensión singular a la historia; la cual fue de la mano con canalizar la presión que sentíamos por involucrarnos con el tema del Palacio.

J.B: ¿Cómo fue el proceso de composición gráfica de la novela?

J.L.J, M.J, A.C: Aparte de unas etapas muy concisas de bocetación, layout y finalización, lo más importante fue la búsqueda de un estilo gráfico con personalidad. Lo visual era en su comienzo el 100% de la narrativa y estábamos aprovechando todo: desde el grosor de las viñetas hasta la cantidad de páginas fondeadas de un solo tono. Aparte de eso, las influencias estaban tan claras que sabíamos que tenían el potencial de jugar a favor o en contra nuestra; estamos en Colombia y las implicaciones de sacar un producto que se promueve como algo original están sujetas a fuertes críticas. Eventualmente se superaron los desafíos y en este momento estamos más que contentos con la diversidad de elementos que tiene el producto final; todos llenos de las características propias de luchar por la identidad cultural y social de un país que comienza a reconocer y expandir la forma en que abraza sus apuestas creativas.

J.B: ¿Cuál creen que es el rasgo determinante que identifica a Los once como una creación de grupo?

J.L.J, M.J, A.C: Los Once ha crecido de una manera abrumadora: lo hemos visto pasar de un tinto a un guion, de 5 páginas a un crowdfunding y finalmente de una aplicación digital a un libro impreso; siempre con una calidad que superaba nuestras expectativas. Y es en cada una de sus encarnaciones que lo hemos visto conservar su independencia y sus cualidades; eso bueno que tenía desde el comienzo se ha visto fortalecido por los invaluables aportes de todas las personas que lo han acogido y apoyado. Para los tres, como artistas y personas, ha significado lograr hacer realidad un sueño y por eso lo compartimos y difundimos como la suma de toda sus partes; la obra es más grande que nosotros y tiene una vida propia.

J.BEn vez de posicionarse políticamente frente a lo sucedido, la historia se concentra en la experiencia de los desaparecidos y sus familias. ¿Qué beneficios encontraron al asumir esta perspectiva?

J.L.J, M.J, A.C: Nos permitió explorar lo humano, bueno y malo, de un escenario real de tragedia que es devastadoramente misterioso y polémico. Contar otra historia sin aprovecharse de las ideologías que estaban enfrentándose y no ilustrar violencia gráfica, así se tratase de un conflicto de carácter bélico, nos ayudó a crear ese lenguaje que, aunque complejo, es invitante porque se renueva y evoluciona con cada leída. Buscamos generar un vínculo saludable con la persona dentro de la persona y poder sacar un producto que no clasifica, presiona, ni escoge a su público. Los Once es un acierto en el ejercicio de rescatar la memoria del país; es responsable con las nuevas generaciones y respetuoso con las que nos preceden.

J.B: ¿Cómo es su relación con las familias de los desaparecidos? ¿Ellos conocen la novela? ¿Qué piensan de ella?

J.L.J, M.J, A.C: En el instante en que entramos en contacto con ellos fue que realmente nos dimos cuenta de la calidad de personas que debíamos ser si íbamos a sacar adelante el proyecto. Nosotros éramos un grupo de artistas queriendo hacer el mejor trabajo posible, pero fue la experiencia junto a ellos lo que llevó el contenido a otro nivel. Siempre les llamó la atención el formato que estábamos manejando, pero tuvimos momentos difíciles por lo arriesgado y desafiante de la propuesta. En última instancia, fue su comprensión y aval lo que nos convenció de que eso que teníamos entre las manos valía la pena e iba a tener un gran impacto. Procuramos mantener la comunicación, pero son muchas personas, que llevan vidas y agendas muy distintas a las nuestras. Los hemos invitado a ser parte de los eventos y hemos compartido algunos momentos abrumadores; son familias enteras que han visto todo el proceso de Los Once, desde idea hasta producto, cómo el proyecto se convirtió en esa propuesta alternativa que pertenece al apartado de obras sobre la toma y retoma del Palacio de Justicia. Algo que rescatamos mucho es el vínculo que experimentamos al compartir con los que nos eran contemporáneos, porque a pesar de nunca llegar a entender su situación, conocimos el episodio del Palacio a través de recuerdos, noticias y el paso del tiempo. Siempre estaremos muy agradecidos de haber escuchado las voces de las distintas generaciones que luchan para que estas historias no se olviden, porque para nosotros: contar la historia detrás de la creación de Los Once se volvió imprescindible; algo tan impresionante y real que pone a quien la escucha a pensar en la vida, en el país, y su gente.