Es mentira. La poesía no es mi oficio
Ni siquiera hay tiempo para ello. Pero, y ¿si hubiera tiempo?
Quince minutos no bastan, una hora no basta; quizá dos horas,
dos horas diarias.
Digamos que hay tiempo, que saludo a contrapecho el ocio
y no corretean por ahí mis hijos ni mi mujer me invita a colaborar en la cocina,
no jode el teléfono ni es mañana cuando vence el plazo para entregar otro artículo por encargo.
Entonces pase el ángel y yo aplique al papel un par de insulsos versos
¿Es esto poesía? Mis amigos dicen que sí, pero yo no me convenzo
y en ese tire y afloje se me va la vida.