Guardavías del abismo

I

Para que la luz de la tarde rozara nuestra puerta
toda la familia tuvo que destruir la montaña
La tierra fue llevada en carretillas hasta la laguna
donde en lugar de garzas había cuerpos de ángeles mutilados
Siempre tuvimos que defender a nuestro padre alcohólico
de esos fantasmas y de esos pájaros ciegos que
pasaban por allí
Las aves que se descuidaban y se dejaban capturar
Eran encadenadas al corazón de una botella
Cuando llovía era grandioso el espectáculo:
Todos esos muertos escuchando los gritos de los pájaros
y el ruido de la noche que llegaba
para cubrir el rostro triste y hermoso de los cuerpos
Para qué decir que siempre llovió mientras dormíamos
A veces el tren se hundía en la laguna y regresaba
cualquier tarde
O a veces la luna nacía de sus aguas mientras los caballos
malditos la arrastraban
Una vez el agua derribó la puerta de la casa:
nos sumergimos tanto
que pudimos volver a esperar sentados en los rieles
con todos nuestro muertos
Ahora somos tristes
Para qué decir que esa laguna es nuestra alma


Abuela

IV

Qué vulnerable hacen a la casa tus recuerdos
Tal vez llegues ahora y traigas en tu cuerpo el temblor de la selva
que alimenta el furor de los vientos
O el rumor de las hojas que forman al amanecer los ríos de la tierra
o esa ausencia que hace que a la casa se le entristezcan los huesos
Abuela afuera el mundo se retuerce tras tu sombra

 

 

Bajo el rostro de mi hermano Damián

II

Hermano
Las hormigas sepultaron la casa
fabricando la lluvia en los retratos
Ahora los peldaños son los restos del navío que se hunde
y el esqueleto de las puertas es el barro
Hermano esta casa es una de las almas que Dios mudó siglos atrás
Y esa piel crucificada sigue agonizando en los pasillos
y en cada insecto que labora para mudar tu voz a un nuevo mundo

XII

Hermano
Detrás de la montaña la extraña lluvia de pájaros
sobrevuela las barcas en busca de tu alma
Tu alma se detiene como una carroza en medio de la noche
De repente, el recuerdo de una voz le obliga a abrir los ojos
A bajarse del caballo y retornar solitaria por un viejo camino

XIII

A mi hermano la música le tapaba los oídos
Había una orquesta de niños desquiciados
Y una pianista virgen dentro de su cerebro
En sus sueños madrugaban para masturbarse
Mientras veían y escuchaban orinar a la virgen
Luego la virgen los sumergía en el río
En ocasiones la virgen lograba un orgasmo
Y los niños prendían fuego a los instrumentos
o los arrojaban al agua
En esos días mi hermano respiraba
Y por fin amanecía vivo


Oráculos

IV

Si la corriente te ha dejado aquí descansa un poco
Escucha los gritos de las aves y descifra su lamento
Comprende que es el mismo canto que emana de tus raíces junto al fuego
Es hora de aceptar que ningún habitante podrá decirte dónde estás
Jamás encontrarás el regreso